jueves, 16 de abril de 2015

Zapatillas de Ballet.

La elección de las puntas es algo muy personal, de ningún modo puede ir otra persona que no seamos nosotras mismas a efectuar la compra y debemos hacerlo siempre en establecimientos especializados para bailarines.

El trabajo de puntas es el más célebre y tradicional distintivo de las bailarinas clásicas. Las puntas son el secreto de su gracia y su encanto, es aquello que las hace a la vista del espectador como un ser sobrenatural y fantástico. En pocas palabras, el papel de la bailarina en el ballet no podría entenderse sin la presencia de las puntas.

El uso de las puntas dio comienzo en el siglo XIX con el auge de los ballets románticos, siendo la genial María Taglioni quien las utilizó por primera vez. El fin que se buscaba era alcanzar el máximo refinamiento y sutileza de movimiento , tal como lo requería el romanticismo, obsesionado por seres espirituales, hadas y espectros, donde las puntas adquirían especial protagonismo. Posteriormente su uso se generalizó para todas las bailarinas y en la actualidad se utilizan para la representación de todos los ballets clásicos.

En los albores del ballet no existían las zapatillas de punta, por lo que las bailarinas rellenaban las puntas de los zapatos con algodón en rama. Estos zapatos no eran los de hormas de hoy en día, sino simples zapatillas de satén con suela delgada. Para ejecutar el nuevo trabajo de puntas, o sea, bailar sobre las puntas del pie, lo que daba la sensación de que la bailarina era tan ligera que apenas rozaba el escenario, se protegía con este tipo de algodón. El trabajo de puntas fue sin duda, la innovación más famosa del ballet romántico.

El uso de las zapatillas de punta es obligatorio aproximadamente a partir del segundo o tercer año académico, aunque puede haber variantes de acuerdo al criterio de enseñanza. Detrás del trabajo de puntas existe un gran esfuerzo físico y técnico por parte de la bailarina y un arduo entrenamiento. La sensación que se busca es la de movimientos en constante crecimiento y a lo alto, de apenas rozar el suelo , o de no hacer ruido al caer de un salto. Todo ello conforma el mundo que la bailarina clásica representa y donde las puntas son una parte clave de su fascinante belleza.

El trabajo de puntas debe comenzar gradualmente para que el alumno se acostumbre a ellas y logre la fuerza y equilibrio necesarios para ejecutar los pasos de puntas. Primero se requiere tener una base clásica elemental, con buen dominio de los ejes corporales y de coordinación. Al principio se utilizan al final de los ejercicios de barra, haciendo hincapié en los pliés relevés, y más tarde se utilizan para hacer la clase completa y ejecutar la totalidad de los movimientos en relevé utilizando las puntas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada